En
esta reseña, se hablará de las experiencias de Nicholas Carr con la Internet y
de algunas de sus opiniones acerca de este fenómeno.
Al
comienzo del capítulo, Carr habla del final de la película 2001: Una odisea en el espacio, de Stanley Kubrick, donde HAL, una
computadora que está siendo desconectada, dice con tristeza “Mi mente se está
yendo. Puedo sentirlo. Puedo sentirlo.” Hace una similitud con su propia mente,
diciendo que no se está yendo, pero él puede sentir que sí está cambiando.
Cuenta que en años anteriores, para él era muy fácil leer un libro o un
artículo largo, pero ahora su concentración empieza a fallar después de una o
dos páginas.
En
sus palabras, la Web ha sido un regalo del cielo para él como escritor, ya que investigaciones
que antes requerían días en las bibliotecas, ahora pueden realizarse en sólo
algunos minutos. “La web se ha convertido en mi medio universal. El conducto
para la mayoría de la información que fluye por mis ojos y oídos hacia mi mente”,
dice. Son muchos los beneficios de tener acceso inmediato a una fuente de información
tan amplia y fácil de encontrar. Pero todo esto tiene un precio. Carr cita a
McLuhan diciendo que los medios proporcionan la materia del pensamiento, pero también
modelan el proceso de pensamiento. De acuerdo a esto, sospecha que la Web está
debilitando su capacidad de concentración y observación. Cuando conversa con
sus amigos acerca de este problema con la lectura, encuentra que muchos de
ellos también lo experimentan. Por ejemplo, Scott Karp, quien escribe un blog
sobre medios online, se pregunta si toda su lectura es online no necesariamente
porque ha cambiado su modo de leer, sino el modo en el que piensa. Está
convencido de que leer muchos fragmentos pequeños de información en Internet es
más eficiente para expandir su mente que leer “libros de 250 páginas”. Y asegura
que todavía es imposible comparar este proceso interconectado de pensamiento con
el antiguo proceso lineal de pensamiento. Philip Davis, aspirante a doctor en
comunicación de la Universidad de Cornell, comenta que ahora “acorta”, hace “scrolling”
y tiene “muy poca paciencia para los argumentos largos y trabajados”. Como
ellos, muchos autores saben que han sacrificado algo significativo, pero no quisieran
regresar a su estado anterior.
En
2008, nGenera, una firma de investigación y consultoría, realizó un estudio
sobre los efectos de Internet en los jóvenes, concluyendo que “la inmersión
digital ha afectado incluso al modo en el que absorben información. Ya no leen
necesariamente una página de izquierda a derecha y de arriba a abajo. Puede que
se salten algunas, buscando información pertinente”.
Según
Nicholas Carr, la Web ha llegado a ser para las personas una parte esencial de
su trabajo, sus estudios o su vida social, y muchas veces de los tres. En tan
solo 20 años, se ha convertido en el medio de comunicación e información predilecto
para la sociedad. Él piensa que lo que Karp llama “nuestro viejo proceso lineal
de pensamiento” (la mente calmada y sin distracciones), está siendo sustituido por
una nueva clase de mente que necesita recibir datos de forma rápida y descoordinada.
Carr nació en Enero de 1959 en Cincinnati, Ohio. En
sus palabras, su vida se ha desarrollado como una obra en dos actos; empezó con
la Juventud Analógica y entró rápidamente en la Adultez Digital. En 1977, el año en que nació Apple Computer, ingresó
a la universidad de Dartmouth en New Hampshire, la cual era líder en
informática académica. Cerca de los dormitorios estaba el Centro de Computación
Kiewit, un edificio en donde se encontraban los dos inmensos computadores General
Electric GE635 de la universidad, los cuales utilizaban un tipo primario de Red
(el Sistema de Reparto de Tiempo de Dartmouth), que permitía a muchas personas
usar los computadores al mismo tiempo. Esta fue la primera versión de lo que
hoy llamamos computador personal. Fue solamente cinco años después de dejar la
universidad que los computadores entraron con fuerza en su vida. Entre más los usaba,
más cambiaba su forma de trabajar. Comprendió que el computador era más que una
simple herramienta que hacía lo que se le pedía. Incluso, su forma de editar textos cambió; empezó
a hacerlo todo en la pantalla, convirtiéndose él mismo en una especie de
procesador de textos. Tiempo después, ya tenía un nuevo computador de escritorio
y un portátil para usar en sus viajes. Utilizaba dos sistemas operativos diferentes,
uno en la oficina y otro en la casa. Por esa época, empezó a oír hablar de
Internet, la “red de redes” que según algunos, lo cambiaría todo. A finales de
1995, visitaba en su computador las miles de páginas de la World Wide Web con
el nuevo explorador Netscape. En 2005 se volvió un activo usuario de las redes
sociales y un creador de contenido, registró el dominio “roughtype.com”, y
abrió un blog. Los blogs simplificaban el proceso tradicional de publicación de
las obras escritas y permitían algunas veces obtener respuestas directas de los
lectores. En 2007 empezó a darse cuenta de la influencia que estaba ejerciendo
la Red sobre el funcionamiento de su cerebro. Entendió que este no estaba sólo
disperso, sino también hambriento de información. Incluso a veces sentía la
necesidad de estar conectado cuando estaba lejos de su computador. Era consciente
de que Internet lo estaba “convirtiendo en una máquina de procesamiento de
datos de alta velocidad, un HAL humano”.
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